En un reciente fallo judicial, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha impuesto una indemnización de 60.000 euros a Sacyl por fallos en la atención médica que contribuyeron al fallecimiento de un hombre de 75 años. Una vez más las consecuencias de retrasos en el diagnóstico y tratamiento de ictus, incluso en pacientes ya hospitalizados.
La negligencia se produjo en el Hospital Santa Barbara de Soria, no es la primera vez que recibimos casos de fallos en el diagnóstico de ictus en este hospital.
Los Hechos del Caso: Un Ingreso Hospitalario que Terminó en Tragedia
El paciente fue ingresado el 9 de enero de 2019 en el Hospital Santa Bárbara de Soria para tratar una reagudización de su enfermedad pulmonar. Durante su estancia en la planta de Medicina Interna, mostró una evolución lenta pero estable bajo el cuidado médico habitual.
Sin embargo, un mes después, durante un fin de semana, el paciente comenzó a experimentar síntomas neurológicos alarmantes, como adormecimiento, respuesta limitada a estímulos y midriasis. La enfermería alertó repetidamente al médico de guardia, comenzando a las 20:30 horas.
En lugar de examinar al paciente, el profesional optó por ajustar el tratamiento base, reduciendo el flujo de oxígeno para descartar una posible retención de CO2. Esta medida no produjo mejoras, y la situación fue reportada nuevamente a las 22:18 horas, sin que se realizara una exploración física.
Al día siguiente, los síntomas persistieron: el paciente permanecía muy dormido y no respondía a llamadas. Las alertas de la enfermería continuaron a lo largo de la mañana y la tarde (a las 7:01, 7:26 y 14:23 horas), pero el médico mantuvo la misma aproximación remota, modificando el tratamiento sin una evaluación directa.
No fue hasta las 18:10 horas, tras un cambio de guardia, cuando una nueva médica acudió al paciente. La exploración reveló ojos semiabiertos, falta de respuesta a estímulos (excepto a los muy dolorosos), hemiplejía y afasia con al menos 24 horas de evolución. Se solicitó un TAC urgente, que confirmó el diagnóstico de ictus a las 20:11 horas.
Los cambios de guardia suelen ser vitales para interrumpir la prolongación de un diagnóstico erróneo.
El Problema: Retrasos que Cerraron la Ventana de Oportunidad para Tratamiento
Una vez confirmado el ictus, se contactó al neurólogo de guardia, quien no estaba presente en el hospital (bajo un esquema de guardia localizada). Dado el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas, se determinó que ya no era viable aplicar tratamientos de reperfusión, que son efectivos dentro de las primeras cuatro a seis horas. En su lugar, se recomendó una interconsulta para el lunes siguiente.
El lunes 11 de febrero, el neurólogo evaluó al paciente fuera de ese período óptimo y prescribió cuidados paliativos con limitación de esfuerzos terapéuticos. Trágicamente, el paciente falleció al día siguiente.
El tribunal reconoció la existencia de mala praxis, aplicando la teoría de la pérdida de oportunidad. Considerando la patología pulmonar preexistente y las probabilidades de supervivencia asociadas, se fijó la indemnización en 60.000 euros: 40.000 para la viuda y 10.000 para cada una de las dos hijas.
Este incidente resalta un problema recurrente en la atención sanitaria: la importancia de una respuesta inmediata en casos de emergencias como el ictus, donde cada minuto cuenta. A pesar de que el paciente ya se encontraba en un centro hospitalario, los retrasos en la exploración y diagnóstico impidieron acceder a intervenciones que podrían haber cambiado el desenlace.
Hacia Soluciones: La Importancia de Protocolos Estrictos y Atención Oportuna
Casos como este subrayan la necesidad del cumplimiento más riguroso de los protocolos de ictus en los servicios de guardia hospitalaria, asegurando que las alertas de enfermería lleven a evaluaciones presenciales inmediatas. En el ámbito de la salud pública, mejorar la disponibilidad de especialistas y la capacitación en reconocimiento temprano de síntomas puede prevenir resultados fatales.
Para las familias afectadas por situaciones similares, entender los derechos en materia de responsabilidad sanitaria es clave, ya que sólo denunciando estas situaciones se logrará mejorar el sistema sanitario. Explorar opciones para reclamar indemnizaciones por negligencias médicas puede ofrecer no solo compensación económica, sino también un cierre emocional y un impulso para mejoras sistémicas en la atención al paciente.





